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El pintor de las playas peruanas

El pintor de las playas peruanas

Miguel Brenner es un pintor espontáneo, libre, con gran personalidad.

El pintor peruano Miguel Brenner tiene casi cuarenta años dedicados a la pintura. Es de Huaral y desde pequeño quedó maravillado con un cuadrito en la escuelita donde estudiaba.

Es allí donde se inicia todo. El paisaje de la hacienda, los cerros, el tren que pasaba a la distancia, los cuentos y las leyendas contadas en las noches por sus abuelos fueron creando imágenes en el subconsciente del artista.

Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes, promoción 79, graduado con todos los honores y, encima, laureado. Al tercer año de Bellas Artes ya estaba en París. Fue el recordado Rafael Lemor, su promotor y marchante, quien lo lleva a la Ciudad Luz. De ahí viaja por Europa empapándose de mucho arte, cruza el Atlántico para arribar a Nueva York y contagiarse de más y más arte.

El arte siempre lo fue encaminando y lo fue llevando de un lado para otro. Esto, gracias, claro, a que vendía bien sus obras, pues sin la venta de estas no hubiese podido cumplir sus sueños. Siempre ha sido un pintor diferente, especial. Ha pasado por diferentes estilos, como el surrealismo mágico, figurativo, expresionismo y abstracción.

Admira a Dalí, Picasso, Miró, Chagall y “Diego de Velázquez y Rembrandt son mis dioses”, comenta el artista. De los pintores de mar, le encanta el maestro Joaquín Sorolla, pintor español impresionista que tiene escenas de playas levantinas con efectos impresionistas de luz reverberante, que son características en su obra.

Pintor de playas
En época de verano pinta playas. Ya va como 200 cuadros marinos. Va con su sombrilla, extiende la toalla y se aplica bastante bloqueador para empezar con su trabajo.

“En la playa, pongo mi caballete y la gente es bien agradable, me dicen: maestro, hace dos horas que lo vemos pintando, le invitamos una cervecita o nos gustaría tomarnos una foto con usted. Yo vivo en Miami, por ejemplo, y deseo comprarle un cuadro”, y ese ‘nuevo taller’ en la orilla funciona también como estrategia de marketing. “Esa cosa que te da el ser espontáneo, el salir, conversar y ser entrador y agradable” es lo que lo acerca y le da el contacto con su público.

“Mi vida de pintor de playas empieza como un milagro. Vendí varios cuadros y entonces dije: voy al norte, voy a inmortalizar las mejores playas del Perú, empezando desde Punta Sal”, cuenta Brenner, “pero como todo era carísimo debía recuperar mi plata, y por eso me puse a pintar en la orilla de la playa, la gente pasaba y, de repente, una señora me ve pintando, se acerca y me compra un cuadro. Con ese cuadro empecé de nuevo mis vacaciones. Y desde ahí vengo pintando todas las caletitas que hay; mi idea es pintar desde Punta Sal hasta el Morro de Arica”. Es que Brenner quiere ser considerado como el pintor de las playas peruanas.

Ha pintado desde el norte hasta playa Asia, en Lima. Le falta todavía recorrer el sur del país.

“He pintado mucho a Chancay”, cuenta el maestro. Como buen huaralino, sabe que tiene que, sobre todo, inmortalizar a su terruño. Es que eso soñaba desde que estaba en París en su época de estudiante becado. Así como cuando era niño y miraba por la ventanilla del autobús que lo traía a Lima, y estampada la mirada por el serpentín de Pasamayo, soñaba con irse a descubrir el mundo a través del arte. Y bien que lo hizo